No se trata de un simple capricho estético ligado a las dos coronas, sino de una ingeniosa solución técnica firmada por Ervin Piquerez S.A. (EPSA) que redefinió el concepto de impermeabilidad.
A diferencia de las cajas tradicionales —que se basan exclusivamente en la compresión estática de las juntas mediante el apriete de tornillos o fondos— el sistema Supercompressor aprovecha la presión hidrostática en beneficio del reloj.
El principio físico es tan simple como ingenioso:
La paradoja del Supercompressor: cuanto más profundo desciendes, más hermética se vuelve la caja.
Aunque hoy en día el término se asocia a menudo con cualquier reloj con dos coronas y bisel interno giratorio, el verdadero ADN Supercompressor reside en la caja patentada por EPSA.
Los ejemplares originales de la época son reconocibles por un detalle inconfundible: la grabación de un casco de buzo en el interior o exterior del fondo —un sello de autenticidad que cuenta décadas de historia submarina.
Para un apasionado de Ichnos, el Supercompressor representa el punto de encuentro perfecto entre ingeniería funcional y diseño icónico.
Mientras que los buceadores modernos han evolucionado hacia cajas macizas y válvulas para helio, el Supercompressor conserva una elegancia de antaño. La limpieza de la línea —sin el bisel externo sobresaliente— permite a estos relojes pasar con desenvoltura del traje de neopreno al puño de una camisa, sin perder nunca su alma técnica.
Evocar esta tecnología no significa solo mirar al pasado, sino celebrar una época en la que la resolución de un problema técnico pasaba por la creatividad mecánica.
Llevar un reloj inspirado en los cánones Supercompressor significa llevar en la muñeca un trozo de la historia de las exploraciones marinas —reinterpretado con la calidad constructiva y los materiales de vanguardia que caracterizan la relojería contemporánea.
!